Mamá y educadora: La aventura y el regalo de tu vocación
- Antesala Educación
- 12 may 2024
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 15 may 2024
Al celebrar el día de la madre, conversamos con Tamara Pérez, quien es docente y mamá. Ella compartió con nosotros su experiencia en esta nueva etapa de su vida, en la que ha reafirmado su vocación como educadora, ahora, desde una perspectiva que enriquece su labor.

Docente de primaria
Mi nombre es Tamara Pérez, soy esposa, mamá y educadora joven del nivel primario. Este año cumplo 3 años de casada y tenemos una bebé de 1 año y 8 meses. Hace 4 años que ejerzo mi labor como docente de niños entre los 6 y 11 años. También, soy parte de voluntariados en los que trabajo con niños con habilidades diferentes.
Mi vocación de educadora nació desde muy joven, dando catequesis. Me di cuenta que quería responder a esa inquietud por colaborar con la formación de las personas desde niños. La Educación es eso que me da la oportunidad de tener una comunicación directa para acompañar a las personas en su proceso formativo.
Mamá y educadora joven
Ahora, siendo mamá, veo la formación de las personas como una gran responsabilidad.
Pienso que las docentes que somos mamás, le damos una especial consideración a la familia y con mayor cuidado cuando detectamos carencias familiares. Sabemos que es un tema importante y preocupante. Hay casos de niños que están casi todo el tiempo solos o sin mamá o papá presentes. A mí, eso me impulsa a estar presente como docente, ayudándoles en las dificultades que presenten.
Conciliar la vida laboral con la vida familiar
La labor del docente también sucede fuera de las aulas. No podemos improvisar los temas, debemos trabajar una programación y el contenido de las sesiones que vamos a impartir. A mis alumnos, no sólo debo darles información en tema de materias, ¡hay que enseñarles muchas cosas!, también en temas formativos. Esta planificación implica mucha organización, en donde también debo considerar mi vida de mamá.
Además de estar bien organizada, algo que es muy valioso y clave es contar con una “red de apoyo”. Para mí, por ejemplo, es una bendición contar con mi esposo, así nos organizamos en el cuidado de mi hija. Otras personas que forman parte de mi “red de apoyo” son mi mamá y la mamá de mi esposo. Con esto y la organización, se puede convalidar muy bien la labor de mamá con la labor de educadora. A las mamás educadoras, nos hace sentir que podemos ejercer nuestra vocación plenamente.
Cuando escucho a colegas mamás que tienen mucho más tiempo ejerciendo, me doy cuenta de lo importante que es esto que les comento. A veces, algunas no cuentan con un “red de apoyo” y sienten que las cosas les cuestan más porque no pueden estar al 100% con sus hijos, a veces los dejan solos o también deben recurrir a la tecnología para que sus niños no se inquieten. Saben que no es lo mejor, pero no encuentran otra forma. Creo que aún hay cosas por hacer al respecto. Tener las vías para convalidar la vida familiar con la labor docente, nos hace la vida más ligera. Toda donación implica sacrificio y cuando hay vocación, como la de ser mamá y ser educadora, ver a tus niños hace que ese sacrificio tenga sentido siempre.
El rol de la escuela
Que el colegio en el que trabajemos sea consciente de lo valiosa que es nuestra maternidad y nuestra vocación a la docencia, es básico. Una educación integral también implica que el centro de trabajo le tome importancia a mi crecimiento personal y mi vida familiar para cuidar también de la calidad de mi trabajo con los alumnos.
Ahora que tengo una bebé, creo que es algo que consideraría mucho, que la institución educativa en la que matricule a mi hija, tenga como centro a la persona y luego, la calidad de transmisión de conocimientos, valores, etc.
La perspectiva maternal y la labor docente
Ya que tengo una bebé mujer, a veces me pasa que veo en las niñas un reflejo de lo que quisiera para mi hija, anhelo actitudes e historias bonitas de las que provienen, veo las familias que tienen y yo deseo que mi hija crezca en un ambiente así, con valores y principios sólidos, siendo buena y responsable.
Además, ver a los niños también desde mi experiencia ahora como mamá, ha complementado mi labor como educadora. Cuando miro a mis alumnos, los veo también como mis hijos, quiero ayudarlos desde mi rol como docente. La experiencia que tengo también trabajando en voluntariados con niños con habilidades diferentes, me ha ayudado a ver a los niños como lo que son, personas que merecen que se los tome con una importancia acorde a su valor.
Como comentario adicional, creo que ser mamá hace que desarrolles una especial paciencia, eso es muy importante cuando te dedicas a la educación
Mamá y la transmisión de valores siendo docente
La transmisión de valores es un trabajo en equipo con la familia. Es importante priorizar a la familia para la educación de los niños, nuestra labor es acompañar y complementar esa formación porque educar es humanizar a las personas, es orientarlas hacia el verdadero sentido de la vida, hacia la verdadera felicidad, no es sólo llenarlos de conocimientos o lograr que alcancen el éxito profesional, también es acompañarlos en esa búsqueda.
Si alguno de los niños presenta alguna dificultad o carencia y tienes un buen apoyo de la familia, el niño puede mejorar e incluso superarse a sí mismo obteniendo herramientas que le servirán toda la vida.
Es verdad que, actualmente, muchas veces el trabajo con la familia es retador. Les comentaba que las docentes que somos madres nos damos cuenta especialmente de las ausencias en casa y hay que saber colaborar para que los niños salgan adelante. A mí, esto me impulsa a formarme más y querer ser mejor persona porque los niños también ven en ti, como docente, un ejemplo e incluso ese modelo de la persona que les gustaría ser. Cuando eres mamá, a veces ven a esa mamá que buscan. Cuando hay temas familiares retadores, debemos aprender a mantenernos en lo que corresponde a nuestra labor, pero no dejar de colaborar con la familia, eso es muy importante. Desde la tutoría, por ejemplo, se puede hacer un trabajo de sugerencias y orientación muy valioso.
El significado de la Educación para mamá
Definitivamente, la educación debe ser integral siempre. Hay que ver a los pequeños como lo que son, personas con dignidad, tienen un valor incalculable. Hay que ser responsable de las vidas con las que colaboramos desde nuestra labor docente.
Cuando de pronto nos toca ver a niños que no aprendieron bien lo que les enseñamos, es bueno preguntarse si quizá se debe a alguna dificultad en casa y si es así, a veces tendremos que detener todo, ponernos a conversar y en la medida de lo posible, darle una mirada de atención y cariño, hacerlo sentir importante, ser como mamá.
Nuestra maternidad es sustancial para humanizar el mundo y como educadoras, para humanizar la comunidad escolar. Impartimos conocimientos, pero también atendemos corazones.
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